Cuando el amor llama a la puerta...

Edouard, un ingeniero espacial acostumbrado a enviar satélites al universo, jamás imaginó que ella se convertiría en su universo entero.
Alejandra, gerente de Recursos Humanos, jamás imaginó que él se convertiría en su persona favorita.
Todo comenzó en un hermoso día de verano irlandés. Alejandra disfrutaba de los últimos rayos de sol en el balcón con su amiga Kae, sin esperar vivir la "Diosidencia" más perfecta.
De repente, Edouard apareció en el parque, como un Romeo que viene a conquistar a su "Dulcinea". Kae no tardó en orquestar el encuentro perfecto, y como en las películas, Edouard llegó y llamó a la puerta de Alejandra. Ella no pudo evitar pensar en su mamá, quien alguna vez le dijo: "Tienes que salir, el amor no va a venir a tocar a tu puerta".
Tras unos años compartiendo fe, amor y risas, momentos inolvidables entre tacos mexicanos, cervezas belgas y pubs irlandeses, Edouard empezó a tramar algo que Alejandra jamás imaginó. Le preparó una sorpresa de cumpleaños muy especial. Convencida de que viajaría a Bélgica el fin de semana, ¡jamás se imaginó que estaría soplando las velas en Roma! ¡Menuda sorpresa se llevó en el aeropuerto! Pero Edouard tenía reservada una sorpresa aún mayor.
Fue un domingo por la mañana en el Vaticano, después de escuchar la misa en la Basílica de San Pedro, cuando Edouard, estando en la Plaza de San Pedro bañada por esa luz solar mística cuyo secreto sólo la Dolce Vita italiana guarda, ¡se arrodilló e hizo la pregunta que nos reúne a todos hoy!
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Alejandra & Edouard




